Fundamental a todo nuestro ministerio de niños y jóvenes es que la manera ordinaria de Dios de moldear niños en personas entregadas radicalmente, que tomen riesgos, contraculturales, sabias, pensantes, amorosas, maduras, cristianas en este mundo, es a través de padres que enseñen y muestren a sus hijos una visión del mundo centrada en el Reino de Dios y saturada de su Palabra. ¿Por qué comenzar con esta convicción? Porque Deuteronomio 6:4-7 dice,

"Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes." (Ver también Deuteronomio 11:19)

"Una generación celebrará tus obras ante otra generación,
y anunciará tus poderosos hechos." -Salmos 145.4